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Teoría de la relatividad
Los problemas no se
resuelven,
sólo van ocupando menos y menos espacio.
Los problemas son reales, pero tienen límites.
Los problemas no crecen,
lo que crece es la conciencia de ser,
la visión.
Los problemas cambian
constantemente de forma.
La visión no; conserva siempre
la misma forma,
pero cambia de tamaño.
Por eso resulta correcto
decir
que sólo el error cambia,
como también es cierto
que la visión es totalmente fluida
y que allá fuera hay un viento terrible
y que su capacidad de transformación es asombrosa.
Teoría de la luz
La paradoja de nuestro
pensamiento
consiste en que al igual que la luz
exhibe una doble naturaleza:
Por un lado, es como
un tren de ondas
y, por el otro, como un río de partículas.
Así, nuestro
pensamiento contiene en sí mismo
dos posibilidades paradójicas infinitas:
Crecer hasta ocupar
todo el espacio
y llegar como las ondas de un estanque
a cubrir la inmensidad de la mente;
O reducirse hasta ocupar
el espacio mínimo,
como un arduo foco reconcentrado
en su naturaleza particular.
La brillantez de esta
micra imposible
es lo que vemos;
La claridad de este
inmenso espacio vacío
es donde vemos;
Pero la verdadera paradoja
somos nosotros:
los que vemos.
Teoría del color
Cuando todo parecía
ya visto,
cuando la revolución de los acontecimientos
tomaba la curva final para entrar a un nuevo ciclo
y el Eterno Retorno daba seguridad al hombre,
¡apareció el Espectro del Visible!
Y se vio entonces que
el rojo y el violeta
no cerraban un círculo cromático...
Así, pues, resulta
que antes del rojo
no está el violeta sino el infrarrojo.
Y después del
violeta
no está el rojo sino el ultravioleta.
De tal manera que no
es del todo cierto
aquello de que "en mi final está mi principio"
como tampoco es cierto lo contrario.
Antes del principio
están las bandas del Espectro.
Después del final están las bandas del Espectro.
Y quién sabe
si las bandas vuelvan a tocarse en algún punto.
Teoría del calor
Es un hecho bien conocido
que en la naturaleza
los mejores combustibles son materiales
que son malos conductores del calor,
como por ejemplo la madera.
En cambio los mejores
transmisores de calor
suelen ser muy malos combustibles,
como por ejemplo el hierro.
Sucede lo mismo con
nuestras emociones:
aquellos que son capaces de transmitir sus emociones
difícilmente se consumen en ellas.
Pero los que no permiten
que sus emociones fluyan
corren el grave riesgo de estallar.
Teoría cuántica
I
El calor irradiado
lo mismo por una fogata campestre
que por las explosiones atómicas al centro del sol
no forma un flujo continuo:
se parece más al latir del corazón
que al pausado tránsito de un río,
porque la radiación procede por saltos cuánticos.
Tal vez nuestro conocimiento
proceda de la misma forma.
Que en el campo de
la física
se haya asignado números enteros
a cada uno de estos saltos,
y que en las distintas tradiciones
existan rituales de iniciación para cada pasaje,
en nada altera el fenómeno fundamental.
Los círculos
en el agua clara
se desplazan a partir de la piedra que cae
pero la profundidad del estanque permanece inalterada.
El corazón pulsa
por saltos
pero la circulación de la sangre
es una sola y continua realidad.
II
En un tiempo se pensó
que los electrones
eran como planetas girando alrededor de un núcleo
un sol central y que a su movimiento y a su velocidad
correspondía una órbita, naturalmente.
Sin embargo para
nuestra gran sorpresa
la teoría cuántica propuso que los electrones
a pesar de tener movimiento, velocidad, etc.
¡no tienen órbita! ¿Cómo es esto posible?
Si observamos al microscopio
electrónico
un átomo de hidrógeno (el más sencillo de todos)
veremos que la luz misma del instrumento
provoca que su único electrón absorba energía,
se excite, y se salga de su órbita...
y esa otra órbita nunca la conoceremos.
La teoría cuántica
nos propone
a diferencia de la mecánica clásica
que puede existir movimiento
sin trayectoria, sin recorrido y sin órbita.
Al menos, sin un camino
conocido,
y lo que es más importante
sin un camino que se pueda conocer.
¿No es esto
la poesía?
Teoría de conjuntos
En un cuarto a oscuras
se enciende una vela.
Todo lo que en ese
cuarto existe
se ve de pronto iluminado por un flanco
y proyecta sombra por el otro.
Todo lo que tiene luz
tiene sombra.
La luz y la sombra van de la mano.
Pero, si la llama misma
no tiene sombra,
¿De veras tiene luz la llama de la vela?
Teoría de fractales
En la naturaleza sólo
existen dos tipos de seres:
los grandes y los pequeños.
Los grandes son siempre
lo que son.
Los pequeños son símbolos.
Claro que hace falta
saber
grandes con respecto a qué...
y chicos con respecto a qué...
Todos los seres son
grandes con respecto a algo
y todos son pequeños con respecto a otra cosa.
En otras palabras:
todos los seres son grandes y pequeños a la vez.
Son lo que son
somos lo que somos
y a la vez y siempre, símbolos
Alberto
Blanco, "Teorías ", Fractal
n° 6, julio-septiembre,
1997, año 2, volumen II, pp.
33-42. |