Esa canción, bella y terrible,
yo tampoco la sé, pero la siento
en la cámara del corazón. Mi madre,
que sí que la sabía, se la llevó
con sus labios fríos y estrechos adonde ya no hacen falta
ni madres ni canciones. Sin embargo,
percibo su eco: por este rastro
tan flojo, por la indudable
y neta procedencia -como
una voz apagada que insistiera
tras la puerta gruesa de la muerte-
sé mi camino.
(La cançó de la metamorfosi-La canción de la metamorfosis, 1995)
VI
EL HOMBRE NO SE MUERE
El hombre no se muere,
lo matan,
y no se transforma, se precipita
por el orificio practicado en el cerebro,
el pez angelical, hijo de su madre.
Dios, Tú lo sabes, el hombre no se muere,
lo matan los soldados, las bacterias, los verdugos,
las máquinas, la asfixia y, si no son suficientes,
la energía suprema, la vejez.
Dicen, inexorables:
-¡saquémoslo de aquí, que se vaya a la fuente
con el cántaro rajado de la vida!-
Y todo es y será
conforme a la palabra: él encuentra la fuente,
se lo piensa, deja el cántaro,
se agacha (y no se ha muerto, lo han muerto
y Tú, Dios, ya lo sabías) y bebe
directamente con los labios.
(Demiúrgia-Demiurgia,1996)
VII
KOAN
Me llamo Màrius y nací, me ayudaron
legiones de demonios, entre los que estaban
mis padres, los últimos ancestros
y sin duda los más bellos. Aún los amo
y ellos me aman a mí, me consta: a pesar de estar muertos
me aconsejan y animan. Todo esto lo sé
porque habré de morir.
También a vosotros
os llamarán
por el nombre, uno a uno, y naceréis,
también os ayudarán
legiones de demonios, uno de los cuales seré yo.
(Demiúrgia-Demiurgia,1996)
VIII
ESTACIÓN
¡Tantas cosas
perdidas, cromos, cómics, cajitas,
estampas, divinidades, tantas y tantas
estrellas sin nombre ni posición,
y tantos pensamientos, allá arriba!
El uno, el garantizado, se me desmenuza
en los dedos; como una orden militar, admito que la vida
es tener que respirar. Ahora no, ahora reposo
en la serenidad de la familia muerta.
En la serenidad, quizás también de los colores
fugitivos, la tarde rojiza,
!oh viento perforado!, pájaros, grumos palpitantes
que seguramente regresan de las cámaras vacías
y cerradas, huevos sorbidos; en una curva viscosa
había habido el lecho que ocupaba el viajero.
Alzar los ojos, ver el cielo
es perderse por dentro. Siento el silbido
de partida, olor de humo. Estación e infancia
forman el ángulo de la perfección, de la desolación:
Dios no existe, sólo las migajas.
(Les imminències-Las inminencias, 2002)
IX
CARTEL EN LA PUERTA
No molesten, estoy ocupado
con mi orgasmo.
Del todo solo
en la hondonada, sólo
en colaboración
con la electricidad, el manantial
del pedregal, el chorreo
del demonio, ¡perfecto!
Deteneos. No
paséis la raya
del cielo. Tampoco
no hagáis ruido. Dejadme. ¡Es tan corta
la vida de una estrella!
(Jerarquies-Jerarquías, 2003)
X
SI DIOS TUVIERA CORAZÓN
Si Dios tuviera corazón,
sería el mío.
Y no tiene entrañas, no. Si las tiene
son las mías. La frente
se la puso mientras yo dormía
soñando ratas de alma. Y tampoco
no tiene nada de alma: usa mis dedos
cuando toco el piano.
Todo, todo me lo ha robado.
(Jerarquies-Jerarquías, 2003)
Traducciones de Carles Duarte