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3
Ramas quebradizas. Los insectos se alimentan de hojas tiernas, de madera y de sangre. Trinos rojos y amarillos iluminan a los pájaros.
Suelo fértil, putrefacto. Cochinillas y babosas en tapiz de musgo y hojas. Crecen líquenes y piedras.
Eucaliptos encendidos en lo alto. El aroma de su copa nos impregna y nos eleva. Zumba un mosco.
4
Para pasar a otro nivel del bosque, a cuatro patas, todo tronco derribado es un puente.
Un campo devorado por el fuego. Restos roídos. Troncos labrados. Huesos pulidos.
Otro campo amarillo. Había indios de paja sentados frente a sus chozas. Aullaban perros sedientos. Un caballo negro pacía tallos de sol.
5
Dos surcos cristalinos. Escamas verdes entre la espesura. Los seguimos.
Allí construiremos una casa. Ya no hay sol en las hojas.
Una casa de piedra. Una cabeza a ras del suelo que abra los ojos
y mire al cielo.
6
En un claro llegamos al hueco de los árboles que somos.
Angel Cuevas,
"Musgos",
Fractal n° 21, abril-junio,
2001, año 6, volumen VI, pp. 167-172.
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