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A menudo
se nos olvida que la cultura occidental tiene fuertes paralelismos
con una concepción del sueño como actividad sagrada.
El judaísmo, por ejemplo, durante milenios ha basado en los
sueños gran parte de su espiritualidad y contacto con Dios,
como se observa en numerosos testimonios de la Biblia y del Talmud
y en las recurrentes historias de soñadores en las comunidades
judías de varias partes del mundo. El cristianismo no ha
podido desligarse tampoco de los sueños, visiones y revelaciones
como otros tantos caminos indudables de comunicación con
Dios, como resalta en el libro del Apocalipsis, en muchos episodios
de las vidas de santos y de fundadores de órdenes religiosas,
en premoniciones y apariciones de vírgenes y en el anuncio
de San Pedro mismo, según el relato de Los hechos de los
Apóstoles (2:17), (donde está invocando la cita de
Joel 2:28) de que en el "final de los tiempos":
...vuestros
jóvenes verán visiones
y vuestros
ancianos soñarán sueños
Resulta
por ello paradójico que sólo queramos ver en la cultura
rarámuri el carácter caprichoso del sueño como
el único parámetro posible y reducir a superstición
su sistema de comprensión del alma en el orden curativo y
en el orden ritual. En el mundo civilizado del siglo XX, los individuos
que han incursionado en las terapias psicoanalíticas tienen
en los sueños una de sus más importantes actividades
de introspección. Los rarámuris también tienen
en los sueños una de las actividades de más relevancia
para su propio conocimiento y uno de los temas que con más
frecuencia se convierte cotidianamente en conversación de
familia o de grupos de amigos. Tal reflexión constante los
reafirma en la lógica de que los sueños son el recorrido
que el alma efectúa mientras la persona duerme.
Pero no
siempre esta facultad que el alma tiene para recorrer el mundo se
corresponde con la capacidad de la persona para controlar este recorrido;
es decir, no todos tenemos la suficiente fuerza interior para mantenernos
en estado de alerta durante el sueño y no "perder"
momentánea o fatalmente el alma misma. Los que poseen tal
dominio, los que pueden mantener la vigilia necesaria para no perderse
en los recorridos de su alma, sino incluso dirigirlos, pueden ayudar
a los que carezcan de esta facultad a reencontrarse con ellas cuando
están vivos o a encaminarse correctamente hacia el cielo
cuando han muerto. Esos hombres capaces de dar esa ayuda son curanderos
muy respetados entre las comunidades rarámuris. Cierats ceremonias
como las luctuosas, por ejemplo, se relacionan con su idea de que
el hombre tiene tres almas y la mujer cuatro. Algunos procedimientos
curativos, fundamentalmente el de la localización de diversas
zonas del cuerpo para succionar, pulsar u oprimir, se derivan de
su idea de que las almas principales y el grupo llamado de pequeñas
almas, según lo explica William L. Merrit en Almas Rarámuris
(p. 140), sólo se asientan en ciertas zonas del cuerpo.
Toda religión
supone caminos espirituales para el surgimiento de vocaciones individuales.
Si despojáramos de sus valores culturales al fraile agustino
o franciscano, al jesuita o al metodista, al monje budista o al
rabino, sus ayunos, confesiones, sueños, martirios, vocaciones,
luchas interiores, atavíos, unciones, certidumbres de haber
sido llamados para un destino u otro, no significarían nada
más que ingenuidad, superstición o delirio. Paralelamente,
si descalificáramos el universo cultural, que es profundo
y complejo, de grandes sacerdotes tarahumaras, su sabiduría
interior podría ser solamente tenida por ensueño o
engaño.
En los
conjuros de curación es recurrente la idea, pues, de que
hay almas descarnadas, entidades invisibles que custodian ciertos
lugares o que algunos animales son sólo la forma transitoria
que asumen otros seres. Las técnicas curativas toman en cuenta
estas jerarquías y a veces se retraen, para su aplicación,
a una numerología más vinculada con una concepción
milenaria que con una nueva condición cristiana. Este rasgo
numerológico aparece, por ejemplo, en varias zonas de los
mayas con el número nueve. Un relato de Telchac Pueblo, recopilado
por Andrés Tec Chi bajo el título "Curado por
nueve sacerdotes" en Cuentos sobre las apariciones en el Mayab
(p. 21), refiere que, después de herir a una serpiente, un
cazador comenzó a padecer escalofríos y en pocos momentos
le fue imposible caminar. Sus acompañantes lo condujeron
ante un sacerdote maya o imen en Dzemul, quien les explicó
que el cazador había herido a un protector de los cenotes
y que solamente atendido por nueve sacerdotes mayas podría
curarse y evitar la muerte. Para el catarro seco, según lo
explayan Lucila Caballero, Martha Yam Sosa y José Manuel
Tec Tun en Prácticas médicas mayas (p. 30), los mayas
hierven en agua nueve hojas de limón y nueve hojas de naranja
sancochadas; para la diarrea, emplean nueve hojas de yerbabuena
y nueve de naranja agria; para el dolor de cabeza machacan nueve
hojas de albahaca; para el asma hierven en agua nueve hojas de ramón
y nueve de dzíntaman; para fiebre intestinal sancochan nueve
hojas de malva y nueve de claudiosa; para ciertos malestares de
"mal de ojo" el imen prepara una cocción que entre
otras cosas contiene nueve hojas de naranja agria y nueve de limón.
El reconocimiento
de la tierra como ser vivo es fundamental, como lo documenta Walter
S. Miller en Cuentos Mixes (p. 40), para el orden curativo:
... en
Yalalag, una mujer zapoteca enferma de reumatismo, hizo el siguiente
relato de su curación: "Vino un mixe Totontepec y pidió
aguardiente para curarme. Lo echó a la lumbre, en parte,
con tres huevos, una poca de sal, un poco de chile, y escarbó
un agujero cerca del centro de la puerta. Me dijo que le pidiera
perdón a la tierra, y se lo pedí (con rezo). Le dió
a la tierra un cuartillo de aguardiente que echó en el agujero.
Amarró bien los rollos con totomoxtle, luego hizo un bultito
con otro poco de totomoxtle y lo enterró. Luego sacó
una pelota de tierra mojada y me hizo que le pidiera perdón
a la tierra y la besara. Yo le dije: "perdóname, tierra"
y la besé. Mandó matar un pollo que había pedido
y que ya lo tenía listo y en cuatro agujeros que hizo en
las esquinas de cuarto echó la sangre y prendió una
vela de a centavo en cada esquina de la puerta. Me untó las
piernas con aguardiente y lo prendió con un cerillo de repente.
Me ardí luego pero me cubrió con la cobija y apagó
la llama. Con yerbas que había ido a traer al monte y con
aguardiente hizo un revoltillo que asó en la lumbre y me
puso en las piernas como cataplasma. Después hizo que cerrara
bien la puerta y que no entrara nadie, como penitencia. Al día
siguiente no quedaba ni rastro de la enfermedad"
Uno de
los mejores acercamientos a las múltiples facetas espirituales,
curativas y verbales que deben concurrir en las ceremonias de curación
aparece en la obra del poeta mazateco Juan Gregorio Regino (1952):Tatsejin
nga kjabuya (No es eterna la muerte). En un poema titulado precisamente
Ndiya ndiki (El camino de la medicina) (p. 14) afirma:
Ndatsa
xun ndajua, jé katsean.
Ndatsa xun nchija, je kitsiena
Ndatsa xun nño, jé iskjiniean
Ndatsa xun chjun, je jaatioan.
Jé
tsjie yijóna kojó isien nixtjíná,
jé butijñataan yanixa néná,
jé ngaya ndsa"án tikún ndiki,
jé nguijín jaína tikun isien.
(Al ayuno de agua, ya bebí.
Al ayuno de atole, ya tomé.
Al ayuno de tortilla, ya comí
Al ayuno de mujer, ya viví.
Limpio
de cuerpo y alma
ya comparto la mesa de Dios,
ya está la medicina en mis manos
y en mi nombre está la luz.)
Es decir, de la condición misma de pureza física y
espiritual depende que la luz, la curación, proceda de las
manos del oficiante. En el primer poema de su serie de Cantares,
publicada en el mismo libro (p. 110), describe así la entonación
de la plegaria:
Nijun uchan yibua nga kjín.
Nijun ucha legua kajmí,
ndií, jñú, isien.
Kiatjien fuchó nda chjinie,
chjinie xi sié nga tsakí.
Nguijín isien ka.
Nguijín isien nguindié
Ndaya anda anda ndaá,
só tsjatsoó,
ndi nijmí ndasen.
Kuíxi fuatjún ndiyaá ngasandié,
ndanga fuchó ndabua isien.
Kía chjianijmí,
kía futí,
kía tsabuxieá
nguijín Néná xi nchibutixamá ngasandié.
Tjo chan bitjiyá,
chiun kjifé tsakunda,
bikjín ndayaní nda,
njuijín inima ngasandié
(Cuatrocientos
zontles de distancia.
Cuatrocientas leguas al infinito,
luz, oscuridad, imágenes.
Hasta ahí llega la voz del sabio,
el cantor sobador de dolores.
Entre las imágenes divinas.
Entre las imágenes terrenales.
Se escucha su voz suave,
su cantar divino,
su plegaria piadosa.
Él cruza la senda de la vida,
llega hasta el ndabua isien.
Allá platica,
allá discute,
allá aboga
con los dioses que rigen el destino del mundo.
La brisa lo arrulla,
el rayo dormido lo acecha,
retumba su voz piadosa
en el centro del universo.)
Juan Gregorio
Regino me ha explicado que ndabua isien representa un lugar de perfección,
donde se sitúan todas las formas posibles de pensamiento
y de bondad, y que ahí las entidades puras, involucradas,
escuchan al oficiante y por ello permiten sanar al enfermo. La función
del rezo es convencer, persuadir, en ndabua isien, en el centro
del universo o de la vida. Como el rezo es un canto, además,
a la petición que discute y suplica indistintamente se le
llama canto o plegaria y al oficiante sabio o cantor. Por eso puede
explicar, imitando el modelo de los rezos de curación mazatecos
-como lo refiere en No es eterna la muerte (p.134)-, que:
Kjua nima,
kjua tjó
jaaan ndabua isien.
Kuindajíburaan ngate
nguijín isien nixtjín.
Kuindaburaan ngate
mirá xi ndajín kjií
kamáná kuendiyaá.
Kamáná kuendiyaá.
Ngaten je buatsen katsaéná
Ngaten je buatsen ikijñaná.
¿Kó kjií nixi kamá?
¿Ñá tikún isien nixtjín?
¿Ñá tikún isien nixtjín?
¿Yá xi tikúnñú?
¿A chikún ngatjuabua?
¿A chikún tjinguibua?
¿Yaxi katsanguiya,
xi ijña ñu ndabua isien?
An xi kamáná kunaxiéjin.
An xi kamáná kuen ndiyá.
¿A kjua ndajin tjín?
¿A kjua xtí tjín?
An xi kutikjayaan.
An xi kutijétaan.
Ña tikún ñanga tsaká.
Ña tikún ñanga kistinguí
(Con sacrificios,
con humildad,
he llegado al ndabua isien.
Voy a poner orden
en el interior de tu cuerpo.
Voy a reparar el error que existe
con lo que te rodea.
Yo sí podré desahogarlo.
Yo sí podré enmendarlo.
Porque así me fue dado.
Porque así me fue concedido.
¿Qué fue lo que pasó?
¿Dónde está tu alma?
¿Dónde está tu espíritu?
¿Quién lo tiene preso?
¿Acaso
el guardián* de la puerta?
¿Acaso el guardián de la loma?
¿Acaso alguien te ha enviado,
y castigado en el ndabua isien?
Yo sí podré rescatarte.
Yo sí podré iluminarte.
¿Acaso hay envidia?
¿Acaso hay maldad?
¿Acasp hay rencor?
Yo voy a poner orden.
Yo voy a interceder.
En donde está la falta.
En donde está el error.)
Y puede
hablar, según el Tatsejin nga kjabuya (p. 14), como un oficiante
y decir de sí mismo:
An
xi chjinie siéan.
An xi chjinie tsakian.
An xi buxiejían nga jnú
isien nixtjín xi tjindo ñú.
¿Ñá tikún isien nixtjín?
¿Kó kjií ni xi kamá?
An xi kuxiéjían.
An xi kuxiéaan.
An xi kustijiéná.
Ndatsa nguindie nda.
Ndatsa nguindie ndijo.
Nguijín isien nixtjín ká.
Nguijín isien nixtjín nanguí.
An xi kutjojíná
(Yo soy
el sabio cantor.
Yo soy el sabio sobador.
Yo soy quien extrae de la oscuridad
a los espíritus cautivos.
¿En dónde está su espíritu?
¿Qué fue lo que sucedió?
Yo lograré arrancarlo.
Yo lograré liberarlo.
Yo lograré levantarlo.
(Aunque sea debajo del agua.
Aunque sea debajo de la piedra.
Entre las imágenes del cielo.
Entre las imágenes de la tierra.
Yo te libraré.)
Expresiones
todas que podrían remitirse a ceremonias tarahumaras o huicholes,
de mayas y de nahuas, de tzotziles y de tzeltales, por mencionar
espacios lejanos a la zona mazateca de Temazcal, Oaxaca, sitio del
que poviene Juan Gregorio Regino.
Para los
chontales, por ejemplo, como lo señala Carlos Inchaustegui
en Figuras en la niebla (p. 63):
... un curandero que es curandero nunca se mete a hacer maldad.
Porque el que se dedica a las dos cosas y quiere hacer una curación
ya no se lo aceptan, o sea que ya está manchado, ya no reciben
toda la ofrenda que él hace, porque ya ha hecho cosas malas.
Así que no se puede ocupar a un curandero que ya se da uno
cuenta que se dedica a la maldad
Buscar
el alma en el agua, en la tierra, en un lugar apartado; la relación
con plantas sagradas como el Jícuri o los hongos; la necesaria
actividad de la plegaria en planos espirituales, como el ndabua
isien; la actividad paralela del sobador o pulsador en el plano
físico donde otros utensilios y remedios se aplican, todo
esto va reflejándose y reforzando cierto aspecto de las plegarias,
fundamentalmente su proceso de composición por series formularias
y por un estilo de contraposición y a veces de complementariedad
de elementos dobles o triples que se acumulan rítmicamente.
De esta manera el conjuro o plegaria de curanderos a menudo llega
a alcanzar dimensiones poderosas como virtud de mando, de poder
de la lengua. Aunque a veces la invocación no se apoye en
un recitado melódico, sí se encamina siempre a vigorizar
cada palabra a fin de imponerse sobre el padecimiento del enfermo.
Con su propia fuerza, el discurso se propone fortalecer al paciente.
Los variados ritmos del rezo, ya en una fórmula aislada,
ya en la combinación de las fórmulas ampliadas, buscan
reforzar este poder de mando, de orden, de la plegaria misma.
Analicemos
estos aspectos en un ejemplo importante en lengua tzotzil, el Ilbil
Pox de Meko Vázquez. Una rápida lectura de este conjuro
será aleccionadora.* La acumulación de nombres sagrados
y de epítetos formularios busca una efectividad invocatoria
y la repetición de las fórmulas refuerza su ritmo,
como ocurre en todas las culturas y la famosa letanía católica
de la virgen María:
Virgen
laudable,
Virgen poderosa,
Virgen misericordiosa,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso honorable,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo,
Estrella
de la mañana...
De manera
semejante, la invocación inicial del Ibil Pox tzotzil parte
de la necesidad fundamental de no olvidar a ninguna de las entidades
divinas y su construcción guarda siempre un ritmo que se
realza con todas las fórmulas, epítetos y súplicas.
En plegarias como ésta suelen marcarse con mucha claridad
tres fases: la salutación inicial a entidades divinas, las
peticiones y fórmulas de poder para curar las enfermedades
y la salutación de despedida a las entidades invocadas. La
mención de un nombre sagrado obliga a un tratamiento respetuoso;
por ello las fórmulas realzan particularmente el rango de
cada divinidad. El nombre sagrado es, pues, el eje de ordenación
de estas fórmulas.
En la
invocación el Ibil Pox se propone asegurar la participación
de las entidades invisibles. Veamos su inicio:
¡Sirikor
nombre Yos Totil
nombre Yos Spitu Santo!
¡Sirikor
nombre Yos Totil
nombre Yos Spitu Santo!
¡Sirikor
nombre Yos Totil
nombre Yos Spitu Santo
¡Sirikor Jesukristo, kajval
Nichimal tana chul vinajel, kajval,
chul banamil, kajval!
Tana jtot
Apoxto, kajval,
tana jtot Pare San Antonio,
nichimal tana jtot Santo San Mikel Anjel, kajval,
tana jtot Pare Santa Kurus, kajval,
nichimal tana jalel me Malena, kajval,
!Tana jtot
Santo Yako, kajval,
nichimal jalal me Estasion, kajval!
¡Tana
jtot ta Kakate,
tana San Martin
jalal me Kantelaria,
jalal me Katarina, kajval,
tana jtot Apoxto San Palo,
tana jtot ta Kankuk,
tana jtot ta Molol, kajval,
nichimal tana chul jpetum,
nichimal tana chul jkuchum, kajval!
¡Sirikor
Jesukristo, kajval!
Nichimal tana chul ojov, kajval,
nichimal tana chul anjel,
nichimal tana jtot,
nichimal tana jme,
tana jpaxtom,
tana jmaxtom!
(¡Misericordioso
nombre de Dios Padre
nombre de Dios Espíritu Santo!
¡Misericordioso
nombre de Dios Padre
nombre de Dios Espíritu Santo!
¡Misericordioso
nombre de Dios Padre
nombre de Dios Espíritu Santo!
¡Misericordioso
Jesucristo, señor
¡Ahora,
florido sagrado cielo, señor.
Sagrada tierra, señor!
Ahora, padre Apóstol, señor,
ahora, padre San Antonio,
florido padre Santo San Miguel Angel, señor.
Ahora, Tata Padre Santa Cruz, señor,
florida santa madre Magdalena, señora,
ahora padre santo Santiago, señor
florida madre señora Estación, señora!
¡Ahora, padre en Kakaté,
ahora, San Martín,
madre Candelaria,
madre señora Catarina,
padre Apóstol San Pablo,
padre de Cancuc,
ahora, padre de Tenejapa,
floridos sagrados protectores,
floridos sagrados defensores, señores!
¡Misericordioso
Jesucristo, señor.
Florido ahora sagrado tabaco macerado,
florido ahora sagrado ángel,
florido ahora padre,
florida ahora madre,
ahora, pastores,
ahora, cuidadores!)
La solemnidad
de nombres sagrados que se integran ya por epítetos indígenas
como jtot Tata, o de voces españolas como pare (Padre), recalcan
la función paternal de la potencia invocada con la voz de
eminencia Kajval (Señor) o nichimal (florido) y el adverbio
tana (ahora). En cuanto a los valores rítmicos podemos decir
que los procedimientos de ampliación de fórmulas es
uno de los recursos sintácticos naturales. El término
kajval se pospone siempre al nombre invocado como formando parte
de un solo enunciado, o se antepone, en la misma función,
el término Sirikor (misericordioso) y Yos (Dios). La fórmula
Tana chul (ahora sagrado o sagrados) puede emplearse con Nichimal
(florido) en fórmulas ampliadas como nichimal tana jtot (ahora,
florido padre), nichimal tana jmé (ahora, florida madre),
nichimal tana jalel me* (ahora , florida madre señora)
y lograr "versos" tan bellos y de tanta elegancia como:
Nichimal
tana chul vinajel, Kajval
(ahora tú, florido sagrado cielo, Señor).
La repetición
de epítetos y de fórmulas fortalece la invocación
y eleva la súplica a un orden sagrado que se mantiene gracias
a ese constante flujo de nombres. En un caso, es la repetición
de la misma invocación, como acontece al inicio del rezo,
que repite tres veces dos nombres de la Trinidad y remata hasta
entonces con el nombre de Jesucristo: esta triple repetición,
esta precisa forma, permite abrir y cerrar ritualmente el conjuro.
En otros casos la repetición es diferente: se acumulan los
epítetos en una nueva fórmula que puede resultar de
gran ritmo y eficacia sonora, como:
jtot Santo San Mikel Anjel, Kajval
(Padre Santo San Miguel Angel, Señor).
O bien se adicionan epítetos provenientes de la lengua tzotzil
y de la lengua española para "asegurar" la eficacia
de la invocación, como en:
Tana jtot
Pare San Antonio
(Ahora, Tata Padre San Antonio)
Tana jtot Pare Santa Cruz, Kajval
(ahora, Tata Padre Santa Cruz, Señor).
La adición
y repetición de fórmulas que se anteponen o posponen
a los nombres mismos van creando una atmósfera de invocación
estrechamente vinculada con la efectividad del rezo. Esta necesidad
produce una composición particular, un ritmo que va creciendo
en cuanto la súplica propiamente dicha toma lugar.
Ahora bien, si repasamos el texto tzotzil con detenimiento, veremos
que la salutación utiliza elementos con posiciones constantes
y con posiciones variables. Los elementos constantes tienen siempre
una posición fija inicial (que podemos llamar constante inicial
o c.i.), o una posición fija intermedia (que podemos llamar
constante intermedia o c.m.), o una posición fija final (que
podemos llamar constante final o c.f.). Los elementos de posición
variable pueden aparecer al inicio (y podemos lamarlas variables
iniciales o v.i.), enmedio (y llamarlas variables intermedias o
v.m.) o al final (y llamarlas variables finales o v.f.). Constantes
iniciales son Sirikor (misericordioso) y nichimal (florido); contantes
finales son kajval (señor) y jtot (padre) y me (madre)
cuando fungen como sustantivos o nombres; contantes intermedias
lo son jtot y me cuando fungen como adjetivos; variables lo
son chul (sagrado), tana (ahora) y jalal (santa).
Con esto podemos describir con sencillez las secuencias formularias
utilizadas en la salutación. En el caso de Sirikor Jesukristo
Kajval (Misericordioso Jesucristo Señor) la secuencia es
constante inicia + Nombre + constante final. En Chul banamil
kajval (sagrada tierra Señor) la secuencia es variable inicial
+ Nombre + constante final. En Nichimal Tana chul vinajel,
Kajval (Florido ahora santo cielo, señor), la secuencia es
constante inicial+dos variables intermedias + Nombre + constante
final. En Tana jtot Santo Yako, kajval (Ahora padre Satiago, Señor)
la secuencia es variable inicial + Nombre + constante final. En
Nichimal tana jtot (florido ahora Padre) la secuencia es constante
inicial + variable intermedia + Nombre.
Por tanto, la ordenación formularia de esta salutación
podría describirse en una tabla como la siguiente:
c.i. +
N c.f.
c.i. + c.m. + N
c.i. + c.m. + N + c.f.
c.i. + v.m. + c.m. + N
c.i. + v.m. + v.m. + N
c.i. + v.m. + v.m. + N + c.f.
v.i. + c.m. + N
v.i. + c.m. + N + c.f.
v.i. + c.m. + N + v.f.
Esto es
un ejemplo de los procedimientos formularios que proveen a algunos
géneros tradicionales de recursos rítmicos y estilísticos
propios. Pero el orbe sonoro contiene, de manera esencial, los elementos
más diáfanos del ritmo de la plegaria. En muchos casos,
como lo veremos en otras partes de este libro, la plegaria brota
de un suave canto, con una línea melódica atrayente,
o de una entonación que no es del habla normal pero que se
corresponde con la naturaleza tonal de la mayoría de nuestras
lenguas indígenas. Podemos ilustrar esto con la parte central
de la satulación de Meko Vázquez. Antes de releerla,
debemos subrayar que por la abundancia de nombres cristianos el
golpe glotal o saltillo no es relevante como en otras secciones
de la plegaria o en otros rezos; también, que la lengua tzotzil,
como varias otras lenguas de México, termina sus frases y
versos siempre con sílaba final acentuada, pero no necesariamente
con tono alto. Volvamos, pues, a la parte media de la salutación
tzotzil:
¿Nichimal
tana chul vinajel, Kajval,
chul banamil, Kajval!
¡Tana jtot Apoxto, Kajval,
tana jtot Pare San Antonio,
nichimal tana jtot Santo Mikel Anjel, Kajval,
tana jtot Pare Santa Kurus, Kajval,
nichimal tana jalal me Malalena, Kajval,
tana jtot Santo San Yako, Kajval
Nichimal jalal me Estasion, Kajval!
Su estructura
silábica es, por supuesto, irregular. Para oídos formados
en la poesía europea, que sólo perciben sílabas
y acentos, esta salutación parecerá muy errática
y "pobre". En efecto, el primer verso es de 11 sílabas
con acentos en tercera, quinta, sexta, novena y undécima.
El segundo tiene seis sílabas con acentos en primera, cuarta
y sexta. El tercero tiene siete sílabas y acentos en segunda,
cuarta y séptima. El cuarto tiene once sílabas y acentos
en segunda, cuarta, octava y undécima. El quinto tiene quince
sílabas y acentos en tercera, quinta, séptima, duodécima
y decimoquinta. El sexto tiene once sílabas y acentos en
segunda, cuarta, sexta, octava y undécima. El séptimo
tiene trece sílabas y acentos en tercera, séptima,
octava, décima y decimotercera. El octavo tiene nueve sílabas
y acentos en segunda, cuarta y novena. El último tiene once
sílabas y acentos en tercera, quinta, sexta, novena y undécima.
Como habíamos dicho, por la abundancia de nombres cristianos
los saltillos son escasos: sólo hay en la sexta sílaba
del primer verso, primera del segundo, octava del séptimo
y sexta del último; no son, pues, significativos rítmicamente.
Hasta aquí, la composición rítmica se antoja
errática o inexistente.
Pero las alturas tonales dan otro cariz a la situación. Para
ilustrarlo, distribuiré en un diagrama todos los datos de
cada uno de los nueve versos. Con el signo - indicaré la
sílaba; con el saltillo; con ´el acento y con
* la altura de tono. Véamoslos en este diagrama:
|
1
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*
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- |
´*
|
- |
´*
|
´
|
- |
- |
´*
|
- |
´* |
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2
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´
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*
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- |
´
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- |
´*
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3
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´*
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- |
´*
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- |
- |
´*
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4
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´*
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- |
´*
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- |
*
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*
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´
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- |
- |
´*
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5
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*
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´*
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´*
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- |
´*
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- |
*
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- |
- |
´*
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- |
- |
´*
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6
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- |
´*
|
- |
´*
|
- |
´*
|
- |
´*
|
´
|
- |
´*
|
|
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|
7
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*
|
- |
´* |
- |
*
|
*
|
´
|
´
|
*
|
´
|
- |
- |
´*
|
|
|
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|
8
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- |
´*
|
- |
´*
|
- |
*
|
- |
- |
´*
|
|
|
|
|
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|
|
|
9
|
*
|
- |
´*
|
*
|
´
|
´
|
*
|
- |
´
|
- |
´*
|
|
|
|
|
|
Subrayaremos
primero que todo los versos terminan con sílaba acentuada
y altura tonal (´*), lo cual no es una constante en las frases
finales del habla cotidiana, que terminan siempre en sílaba
final acentuada, pero no en sílaba con altura tonal. Segundo,
que la sílaba final acentuada y con altura tonal puede aceptar
antes de ella más de dos sílabas sin altura tonal
o "vacias" (_ _ ´* o ´ _ _ ´*, como
quinto y séptimo versos). Tercero que dos sílabas
seguidas con altura tonal pueden aceptar dos sílabas posteriores
sin altura tonal (´** _ _ o ´* * _ ´, como
en primero y segundo versos; o * * ´ ´ o ´*
* ´ ´, como en séptimo y noveno versos).
Cuarto, que el ritmo principal es la altura tonal cada dos sílabas.
Quinto, que las excepciones al ritmo principal son las apuntadas
en la segunda y tercera observaciones más la posibilidad
de que el saltillo y el acento, juntos, puedan paliar en ocasiones
la ausencia de altura, que no se da en esta salutación (pues
el caso de * _ ´ que aparece en el último verso se
explica por la sílaba alta y acentuada final: ___*). El único
verso "cojo", en este primer acercamiento, sería
el quinto, donde aparece la secuencia *_ _ _* , no explicable
por la sílaba alta acentuada final, sino por el nombre castellano
de Mikel, imposible de elevar de tono en tzotzil cuando va antepuesto
a la voz español anjel, que reafirma el valor tónico
de su sílaba inicial ante la final de Mikel.
Es decir, estamos ante criterios rítmicos distintos a los
de la lengua española y a los de las lenguas europeas modernas.
En esta plegaria los valores de altura tonal fijan la calidad de
la cadencia y el ritmo. La elaboración de fórmulas
ampliadas proporciona otro soporte al ritmo tonal. A partir de esta
condición, algunos rezanderos (¿podemos ya decir artistas
o poetas tradicionales?) construyen una estructura màs compleja:
el de la entonación melódica y su combinación
con recitados solamente tonales, como lo veremos en el caso de los
rezos tradicionales mayas en la península de Yucatán.
En suma, el verso se forma a partir de un ritmo tonal en varias
lenguas indígenas de México y en muchas ocasiones
la cadencia y medida del verso sólo es posible a partir del
ordenamiento de saltillos, tonos, líneas melódicas
o variaciones de duración silábica. El verso indígena
(como lo fue también el verso en el griego y latín
clásicos) es prosódico, no silábico acentual.
Regresemos ahora a la importante estructura ternaria de la apertura
del conjuro. Se trata de la triple invocación de dos nombres:
¡Sirikor
nombre Yos Totil
nombre Yos Spitu Santo!
(¡Misericordioso nombre Dios Padre
nombre de Dios Espíritu Santo!)
Después
de esta triple repetición se invoca a Sirikor Jesucristo,
Kajval y se inica, o mejor, se prosigue, con la serie de entidades
contenidas en la salutación total de esta primera sección
del Ibil Pox:
En la segunda parte del rezo, ya en el conjuro propiamente dicho,
el tejido compositivo es muy elaborado; se basa en acumulaciones
y contraposiciones de valores formularios binarios o ternarios que
pueden ser opuestos o complementarios, comúnmente en agrupaciones
de dos o tres elementos. Veamos algunos ejemplos de la acumulación
de valores duales como tzajal (rojo) frente a ikal (negro),
integrados como fuerzas del conjuro:
Tzajal
bate
ikal bate
tzajal bak at
ikal bak at
tzajal chaktoros
ikal chaktoros
tzajal yerva
ikal yerva
...
(arrieras rojas
arrieras negras
"aguijones duros" rojos
"aguijones duros" negros
"chaktoros" rojos
"chaktoros" negros
yerba roja
yerba negra)
Estos valores
pueden sustituir el tzajal (rojo) por sakba (blanco), como aquí:
sakba axux
ikal axux
sakba papante
ikal papante
sakba sorion
ikal sorion
...
(ajo blanco
ajo negro
tabaco blanco
tabaco negro
palo de zorro blanco
palo de zorro negro)
A veces
la dualidad no se contrapone, sino se complementa para reforzar
la expresión con la recurrencia de itot (Padre) y ime
(Madre), o de ke (boca) y iti (labios) o incluso con variaciones
sutiles de sentido como jpik (tocar) y jmach (pulsar o pulsear)
que aparecen en los pasajes que después veremos.
Habíamos dicho que la acumulación de frases, epítetos
o nombres por parejas o por tríadas parten de su necesidad
encantatoria y de la necesidad de obtener resultados efectivos.
El rito y la acumulación están en función del
papel activo que desempeña el lenguaje al lado de los movimientos
y medicamentos del curandero. Por ello en estas partes las fórmulas
adverbiales ayudan a fortalecer el contacto físico que el
curandero establece con el enfermo:
nichimal
tana jtot
nichimal tana jme
tana jpaxtom
tana jmaxtom
Tana jun,
kajval
chuiltasbikun ti yutzil ke
ti yutzil jt
Ti vul
jpik
ti vul jmach
ti ta be kan chich tana
ti ta kanba chich tana
(...ahora,
florido padre
ahora, florida madre,
ahora, pastores,
ahora, cuidadores
¡Ahora, pues, Señores,
bendigan las primicias de mi boca,
las primicias de mis labios,
Vengo tocando,
vengo pulsando,
la sangre ahora,
las venas
las venas de la sangre ahora!)
Kuybil
tal tana
chnbil tal yunik tana!
¡Jayo tana xjopjun tana
xbajb tana
xvochvun tana
xbuybun tana!...
(han sido enviados por encanto ahora
han sido arrojados por hechizo ahora!
¡Por eso ahora el cuerpo muerde ahora
punza ahora
duele ahora
arde ahora!...)
¡Chapal
oxlajuneb tixirex
chapal oxlajuneb xilet
chapal oxlajuneb nauxa
kuybil tal tana
chanbil tal tana!
¡Ta jvol jokel tana
jbibin lokel
jsesin lokel...
(¡Completas
trece tijeras
completas trece giletes
completas trece navajas
han sido remedadas ahora
han sido imitadas ahora!
¡Yo los junto y saco ahora mismo
los trituro y arrojo
los despedazo y desecho...l)
Con pasajes
como estos el curandero quiere asegurar su efectividad. En un nivel,
en el de las entidades invocadas, el lenguaje "actúa"
para que en el cuerpo del enfermo el curandero se active con sus
utensilios. El curandero toca y pulsa la sangre y las venas; asegura
el corte de la enfermedad mediante el uso simbólico de tixirex
(tijeras), xilet (hojas de afectar "gillette") y nauxa
(navaja), e insiste en reforzar la fuerza de sus labios, su boca,
sus manos, que al hablar, al fumar, al beber, al sobar, desempeñan
un papel fundamental en la curación.
Las posibilidades combinatorias de estos recursos binarios y ternarios
son muy amplios y otorgan al discurso una armonía de composición
especialmente vigorosa por la sonoridad de las fórmulas fijas
de nombres sagrados o de seres y objetos necesarios para la curación.
La oscilación entre lo dual y lo triple quizás sea
el "tejido" mágico de la invocación misma.
Hay una armonía en el paso del recurso binario al ternario
observable en numerosos rezos y discursos. En el Ilbil Pox la variación
de una misma imagen en tres momentos, o la triple repetición
de una súplica o de un epíteto sagrado es usual, como
en estos ejemplos:
...Kuyepal
ta jchan loil, kajval
ta jchan maxil, kajval,
kuyepal ti jyan tiil!
...
(...el mal intencionado
el que usa mal la palabra
el que cambia el mensaje!)
jvol lokel
jtzob lokel
jchaal lokel
(¡Con
la fuerza de mi boca
con la fuerza de mis labios
con la fuerza de mis manos...)
Todo este
orden compositivo, pues, se encamina a cumplir una función
concreta: dominar la enfermedad, conjurarla. En este caso, el oficiante
llamado en tzotzil filol se coloca junto al enfermo, como lo recuerda
Jacinto Arias, de manera tal que ninguna persona pase por enfrente,
pues podría contraer la enfermedad al atravesar por el camino
donde el Jilol la está expulsando. La fortaleza del rezo,
sus recursos formularios, apoyan otro rasgo más del recitado:
enfrentar violentamente a la enfermedad, conminarla, increparla.
Durante la segunda parte cuenta ya con la ayuda de las entidades
invisibles invocadas y se apoya en otros elementos ceremoniales
como el aguardiante o pox, el tabaco y mezclado con otros ingredientes
llamdo pilico. Durante el conjuro, el Jilol se enoja, ordena, conmina.
En algún momenta explica que:
¡Jkol
ta chulelal
jkol ta animail
jkol ta sba vinajel
jkol ta sba balamil
sjipbik tal tana
stenbik tal tana!
(¡El
mal daña parte del "chulel"
perjudica parte del alma,
una parte del cielo
otra parte de la tierra
es arrojado el mal!)
Señalará
que proviene de
...kuyepal ta jchan loil, kajval
ta jchan maxil, kajval,
kuyepal ti jyan tiil!
(...El
mal intencionado
el que usa mal la palabra
el que cambia el mensaje!)
Mediante
el reconocimiento físico de varias partes del cuerpo del
enfermo, oprimiéndolas con las manos y las yemas de los dedos,
técnica que llaman pulsar o pulsear (a los que emplean esta
técnica se les conoce como pulsadores o pulseadores), identifica
así la enfermedad:
¡Kuyepal
tana
Kuxi ti jipbaj tale, kajval
kuxi ti tenbaj tale
kuxi ti jabtabaj tal
kuxi ti juchtabaj tal
ta yesemal tana
yun ti jyan osil tana!
(¡Todo
cuanto siento
cómo le fue arrojado (al enfermo), Señor,
cómo le fue lanzado,
cómo le fue inyectado,
cómo le fue soplado,
por encantamiento,
por obra de un extraño!)
Su función
como jilol es muy precisa:
¡Ta
jutuk kakal tana,
ta jutuk ora,
te vul jvok tana,
vun vuljchak tana!
(¡En
pocos días,
vengo a separarlos,
vengo a retirarlos!)
Parte de
los ingredientes que emplea y los resultados que espera los describe
así al triturar y expulsar las enfermedades
¡Ta
jvol jokel tana
jbibin lokel
jsesin lokel
ta sakba moy
ikba moy
sakba axux
ikba axux
sakba papante
ikba papante
sakba sorion
ikba sorion!
¡Yutzil ke tana
yutzil jti tana
yutzil ikob tana,
chul jpetum tana
chul jkuchumetik un, kajval!
¡Pe jayo june, kajval
a xelan, kajval
vokbikun lokel
chakbikun lokel!
¡Smaleb kakal
smaleb ora
yolil vitz
yolil stzelej
yolil te
yolil ak
beinbikun tana
xanibbikun tana!
¡Ta sakba moy
ikba moy
sakba axux
ikba axux
jvol lokel
jtzob lokel
jchay lokel
jabajuk lokel
chikinajuk lokel tana,
kajtzajuk lokel
muyuk lokel
ta jlikel, kajval
ta jtabel, kajval!
(¡Yo
los junto y saco ahora mismo
los trituto y arrojo
los despedazo y desecho
con pilico blanco,
con pilico negro
ajo blanco
ajo negro
tabaco blanco
tabaco negro
palo de zorro blanco
palo de zorro negro!
¡Con la fuerza de mi boca,
con la fuerza de mis labios,
con las fuerzas de mis manos,
oh sagrados protectores,
oh sagrados defensores!
¡Por eso, señor,
por esta razón,
sepárenlos y sáquenlos,
divídanlos y arrójenlos!
¡Hacia donde se oculta el sol,
hacia el ocaso,
al interior de un cerro,
una serranía al corazón de un árbol,
de un bejuco,
encamínenmelos
diríjanmelos, ahora mismo!
¡Con el pilico blanco,
pilico negro,
ajo blanco,
ajo negro,
los junto y arrojo,
los reúno y aviento,
los desaparezco,
que como en vapor salgan,
que como en sudor desaparezcan,
que suban,
que salgan a la superficie,
en un momento,
en un instante, oh señor!)
El cierre
del Ibil Pox no puede ser más sugerente y simétrico.
Habíamos dicho que se inicia con la triple invocación
de dos nombres sagrados: Sirikor nombre Yos Totil, nombre Yos Spitu
Santo (Misericordioso nombre Dios Padre Nombre Dios Espíritu
Santo), después de lo cual invoca al Sirikor Jesukristo Kajval
para iniciar el llamado la invocació a todas las entidades
sagradas y pasar propiamente al conjuro de curación. Su cierre
vuelve a repetir tres veces los dos primeros nombres sagrados y
concluye con el tercero:
Sirikor
nompre Riox Totil
Riox Spitu Santo.
Sin nompre Rios Totil
Riox Spitu
Santo
Sirikor Jesukristo Kajval.
(En nombre
de Dios Padre
en nombre de Dios Espíritu Santo
misericordioso nombre de Dios Padre
Dios Espíritu
Santo.
En nombre de Dios Padre
Dios Espíritu
Santo.
Misericordioso Señor Jesucristo).
De principio
a fin, los tres cuerpos que integran el Ibil Pox de Meko Vásquez
muestran un orden riguroso de composición y de versificación.
Sus recursos, sus criterios rítmicos, su estructura formularia,
retoman permanentemente datos propios de su naturaleza idiomática
y de su universo cultural. Desde esta perspectiva, la tradición
oral de los conjuros de curación sólo pueden ser entendidos
a través del ejercicio de un arte compositivo estricto y
vinculado con un sistema religioso y curativo específico.
Se trata de un vehículo formal de la lengua no casual ni
errático. Se trata de un arte de la lengua. De una de las
expresiones más completas del arte indígena de México,
para cuya comprensión no basta la insuficiente distancia
entre oralidad y escritura.
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