Erizo
El caracol se mueve como un
aerodeslizador, que se eleva
sobre un colchón de caucho propio
y comparte su secreto
con el erizo. El erizo
no comparte su secreto con nadie.
Le decimos, Erizo, sal
de ti mismo y te amaremos.
No queremos hacerte daño. Sólo
queremos oír aquéllo
que tengas que decir. Queremos
tus respuestas a nuestras preguntas.
El erizo no suelta nada,
se mete en sí mismo.
Nos intriga qué tiene que ocultar
un erizo, qué lo hace desconfiar.
Olvidamos al dios
bajo esta corona de espinas.
Olvidamos que nunca más
confiará en el mundo un dios.
Viento
y árbol
Así
como casi todo el viento
ocurre donde hay árboles,
casi
todo el mundo se centra
alrededor de nosotros.
A menudo
cuando el viento
ha reunido a los árboles
un árbol
tomará a otro árbol
en sus brazos y lo sujetará.
Sus
ramas que se machacan
enloquecidas,
no hacen
un fuego real.
Se rompen unas a otras.
A menudo
pienso que debía ser
como el árbol solo, que no va a ningún lado,
pues
mi propio brazo no puede y no quiere
quebrar al otro. Pero en mis huesos rotos
siento
el cambio de clima.
Muermo
Cuando
te luxabas la mu-eca o el tobillo siempre acud'as con el cham?n
del pueblo, si es que cham?n se llama a un curandero como Larry
Toal, tan a sus anchas, tan tranquilo.
Una nube
de humo pastaba sobre su choza de paja, como la vaca en el cuento
ejemplar, y una soga de humo ca'a por el hogar y la punta de la
soga se enredaba airosa
al tobillo
o mu-eca del hierbero apacible. Preparaba un emplasto de saliva,
holl'n y vocablos vac'os. Larry ten'a una temible
afici--n
por el lodo de Flandes, tan tierno, y por contar c--mo a un hombre
de Suffolk estuvo as' de sonsacarle la cura para el muermo.
La
rana
Uno se
la figura como otro pequeño
levantamiento entre el cascajo.
Sus ojos idénticos a la burbuja
de mi nivel.
Dejo a un lado el martillo y el cincel
y la recojo con la paleta.
Toda
la población de Irlanda
viene de un par que se dejó
a pasar la noche en un estanque
en los jardines de Trinity College,
dos botellas de vino dejadas a enfriar
después del Tratado de la Unión.
Sin
duda hay una moraleja
en esta historia. Una lección para esta época.
¿Qué tal si me la pongo en la cabeza
y se la extraigo exprimiéndola,
como el recién exprimido jugo de un limón
o una nieve de lima?
El
ultrasonido
Hasta
hace unas pocas semanas el ultrasonido
de la matriz de Jean a nada era tan parecido
como a un mapa por satálite de Irlanda:
la imagen
ahora
estátan definida que distinguimos no sólo la mano
sino un pulgar;
en el
camino a Spiddal, una mujer pide aventón;
un gladiador en su red, sentenciando a cada espectador.
Estos poemas forman parte de la antología
de poesía actual británica compilada y traducida
por Carlos López Beltrán y Pedro Serrano, que aparecerá
próximamente en ediciones Trilce bajo el título
de La generación del cordero.