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-Picasso o Walt Disney
-comentó John Spenser, no sin ironía,
un viernes por la tarde, luego de uno de esos prolongados silencios que
abundan en la conversación con un inglés- son los únicos
artistas que conoce todo el mundo.
Spencer, escultor, dibujante y arquitecto, vive en Cuernavaca desde 1967.
Nos conocimos a través del implacable rigor del azar y desde hace poco
más de dos años nos reunimos una vez a la semana a conservar
y a tomar café.
-Yo nunca oí hablar de Maurice Escher mientras fui estudiante de arte
continúo- claro, de eso hace ya casi cuarenta años pero
para entonces su trabajo ya era importante
John Spencer nació en Inglaterra, el 25 de abril día del
funeral de Shakespeare- en 1928. De religión católica, abrazada
en el año de 1955, vive en México desde 1965.
-Me imagino que tal vez mis maestros consideraban a Escher demasiado cerebral
para aceptarlo como artista
No dejó de llamarme la atención que a Escher le interesara a
Spencer. La imaginación de Escher es metafísica, matemática,
encauzada a trompel'oeil . La de Spencer es esencialmente religiosa, mística.
Uno de los temas recurrentes en nuestras conversaciones y acaso uno de los
lazos más fuertes en nuestra amistad es la mutua admiración
que sentimos por la novela Bajo el volcán . Como Lowry, Spencer contempla
el mundo como si se tratara de un arcano al que hay que irle arrancando sus
secretos para comprenderlo. En su mística nada es literal sino un medio
para adentrarnos en el misterio de la vida: una ballena simboliza la muerte
y la resurrección, un tigre es una fuerza que une a la belleza y a
la fuerza con el mal, al mal con Dios y a Dios con Shakespeare; un espejo
refleja el inverso de nuestro espacio; un ataúd azul es como un pedazo
de cielo dentro de la tierra; un submarino navega en túneles de agua.
San Juan de la Cruz, William Blake y Gerald Manley Hopkins son sus poetas
favoritos, después de Shakespeare por supuesto. Pregunté:
-¿Cómo es que a ti que trabajas fundamentalmente con volúmenes
te interesa el trabajo de Escher que se dedicaba sobre todo al dibujo y al
grabado?
La obra de Spencer puede dividirse en dos grandes grupos: sus trabajos mayores,
realizados por lo general en hierro y que tienen como temas a Shakespeare
(The Shakespeare Tower, The Mountain), al Padre Kino (The Door of discovery,
The Pope's Dining Table) , a los Papas de la iglesia católica (Pope
John XIII waring, Byzantine Vestments, The Cactus Tower) o algún símbolo
religioso como la Cruz de Cuauhnahuac y sus trabajos menores, que alguien
describió como sus sonetos escultóricos, y que Spencer llama
Sermons in Stone , que consisten de piedras minerales trabajadas con fresa
de dentista para que, guardando su forma original, adopten diversas formas
de animales, en su mayoría felinos y muy particularmente tigres.
-Escher me ha resultado fuente inagotable de inspiración me comentó
Spencer-. Me interesan las formas planas en la escultura, el juego que establece
entre volúmenes y superficies y sus paradojas en el tratamiento del
espacio que cuestionan nuestra certeza de vivir dentro de un campo gravitacional,
el uso que hace de los animales y sus problemas con el tiempo.
-¿Escher y el tiempo?
-Así es. En algún lugar leí algo sobre un proyecto no
realizado en el que Escher jugaba con una idea del tiempo que me recordó
aquellas palabras de Eliot cuando dice:
Time present and time past
Are both perhaps present in time
Future
And time future contained in time
Past
If all time is eternally present
All time is unredeemable.
(Tanto el presente como el pasado
Acaso se hallan ya presentes en el
Futuro
Y el futuro está contenido en el
Pasado.
Si todo el tiempo está eternamente
Presente
Todo el tiempo es irredimible). El proyecto de un grabado en el que se ofreciera
una imagen de la simultaneidad del tiempo me interesó.
-John, ¿crees que podrías conseguir la referencia exacta?
El estudio de John Spencer se ubica en un lugar llamado la Casona frente a
la Catedral. Dicho estudio, que es también su casa, representa un desorden
dentro del complejo orden de su cerrado universo pues allí se mezclan
libros, pedazos de madera y de metal, herramientas, cacharros, fotografías,
esculturas, revistas, artesanías, todo ello entre su modesta cama monacal,
su mesa de trabajo y su fresa de dentista.
-Tal vez, déjame buscarla
Para mi sorpresa, el viernes siguiente Spencer vino con un libro de matemáticas
en el que se hacía referencia a una visita que un profesor de nombre
Sparenberg le había hecho a Escher en el año de 1963 durante
la cual discutieron sobre la posibilidad de adaptar las superficies de Riemann
a algún dibujo sobre el tiempo. Ahí mismo consultamos una enciclopedia
especializada e indagamos sobre Riemann y sus teorías.
La equivalencia entre un campo gravitacional y las fuerzas ficticias en un
sistema sin inercia se pueden representar mediante el uso del espacio-tiempo
de Riemann
En la relatividad especial el movimiento de una partícula
que no está impulsada por fuerza alguna se representa mediante una
línea recta en el espacio-tiempo de Minkowski. En la relatividad general,
usando el espacio-tiempo de Riemann, el movimiento se representa mediante
una línea que no es recta (en el sentido euclidiano) sino una geodesia.
Así se dice que el espacio-tiempo es curvo. |
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Spencer y yo contábamos con una referencia pero ignorábamos
el postulado del problema. Spencer se dedicó a buscar entre sus libros
de arte y luego de muchas consultas logró dar con el borrador que Sparenberg
le envió a Escher luego de su discusión sobre la posibilidad
de usar las teorías de Riemann en un dibujo sobre el tiempo. El borrador
de Sparenberg consiste en un paisaje en el que se ven una franja de tierra
y, al fondo, el mar, mediante el que se establece la línea del horizonte
del cuadro. En la porción de tierra se ven varios animales muy elementales
como insectos y crustáceos de gran tamaño, así como un
árbol; en el mar se ven una ballena y un barco. En el centro del cuadro
alguien, que parece ser una niña, penetra en un gran círculo
que le brindará la entrada a otra dimensión del tiempo. Dentro
de ese círculo se alcanzan a ver unas montañas, algunas casas
pequeñas y un avión volando sobre el cielo. Pasado y presente
parecen conectarse a través de unos cables telegráficos que
se comunican a través de una serie de postes que coexisten en ambas
dimensiones del tiempo.
Es obvio que la idea de un espacio que se abre a otro en diferentes tiempos
no es, en modo alguno, original. Spencer lo asoció de inmediato con
el flautista de Hamlin en el que un grupo de niños desaparece por el
hoyo de una montaña. Comentó también que el dibujo le
evocaba a los exploradores del renacimiento para los que escalar una montaña
significaba el descubrimiento del mundo del otro lado de la cima. Entonces
añadió:
-Este dibujo es una variación del tema de la realidad y la ilusión.
La conjunción de los dos tiempos da la impresión de pasar a
un tiempo diferente; como los seres que penetran el mundo subterráneo
a través de un espejo como en el Orfeo de Jean Cocteau. Cocteau superó
a Lewis Carroll al usar el espejo como una barrera penetrable de la
cual ningún viajero regresa.
Poco después Spencer hizo un viaje a Inglaterra que le llevó
varias semanas. Tan pronto estuvo de vuelta me llamó por teléfono.
-Te tengo magníficas noticias. Necesito verte antes del viernes. Se
trata del trabajo de Escher.
Concertamos una cita para ese mismo día y tan pronto nos vimos me mostró
una fotocopia de una carta de Escher enviada a su amigo el profesor Sparenberg
en la cual le contestaba a su sugerencia sobre las posibilidades de un dibujo
sobre el tiempo. La conseguí en Holanda, en la Fundación
Escher en el Gemeentemuseum en la Haya. Me permito transcribir aquí
la carta con objeto de que el lector cuente con todos los datos del caso.
Junio 18,1963
La idea es tan fascinante que
espero tener la paz, la quietud
y la concentración para trabajar tu plan en forma gráfica.
Quiero sin embargo, en primer lugar, poner en palabras lo que yo, como matemático
lego, veo en tu diseño
Con objeto de ser más claro llamaré a tus dos espacios
Pr (al presente) y Pa (al pasado). Fue sólo luego de un examen minucioso
de tu dibujo que la clave se me reveló y entonces descubrí que
PR podía ser no sólo un vacío en Pa sino un contorno
que cubriera parte de Pa.
De este modo Pr está frente a Pa y también detrás de
Pa; dicho de otra manera: ambos tiempos existen como proyecciones espaciales
separados en áreas iguales dentro del dibujo.
Por otra parte, existe algo en tu método de presentación que
no me satisface enteramente pues el área dedicada a Pa es mucho mayor
que la dedicada a Pr. ¿Es acaso el pasado más importante que
el presente? Ya que aquí se muestran como momentos me parecería
más lógico y estéticamente más adecuado que desde
el punto de vista de la composición el espacio dedicado a ambos tiempos
fuera el mismo.
Para lograr tal equivalencia te mando un diagrama para que juzgues por ti
mismo. Puede ser que esté tergiversando a Riemann y que esté
adulterando la pureza de su pensamiento matemático.
Pero me parece a mí que la ventaja de mi distribución sobre
la tuya sería la siguiente:
En el centro dos áreas se hallan cerca una de otra; la de la izquierda
es la del pasado (Pa), rodeada del presente (Pr) y la de la derecha es el
presente (Pr) rodeada del pasado (Pa).
Cuando pienso en el flujo del tiempo me doy cuenta de que se mueve del pasado,
vía al presente, rumbo al futuro. Si dejamos el futuro fuera de nuestra
consideración (pues resulta totalmente desconocido y por tanto no puede
describirse) hay una corriente que va del Pasado (Pa) al Presente (Pr). Sólo
los historiadores y los arqueólogos tienen pensamientos que se mueven
en dirección contraria; tal vez yo deba imaginar así también
el flujo del tiempo.
Pero la corriente lógica del Pasado (Pa) a Presente (Pr) puede ilustrarse
mediante una serie en perspectiva de criaturas prehistóricas en vuelo
que disminuyen hacia el horizonte y que conservan su apariencia (en su dominio
del Pasado (Pa)) hasta que llegan a la frontera del Presente (Pr).
En el momento en que cruzan la frontera se transforman, por decir algo, en
aviones jet que corresponden al dominio del presente.
Existe una ventaja más en cuanto a que las dos corrientes pueden representarse
de tal modo que aquella a la izquierda del horizonte que sale del Pasado (Pa)
aumenta en tamaño en cuanto se dirige hacia el Presente (Pr); y el
área a la derecha del Pasado (Pa) se aleja y se reduce del área
del Presente (Pr).
Aún cuando los cables telegráficos en tu dibujo sean muy sugestivos
no me acaban de gustar por que en un mundo arcaico y prehistórico el
telégrafo no se había inventado.
Como puede observarse Escher rebatía el diagrama de Sparenberg con
una mente mucho más aguda y si acaso tergiversaba a Riemann no por
eso su solución era simplista en modo alguno. Lo que sucedía
con el dibujo de Sparenberg fue simplificado por Escher a través del
siguiente diagrama: |
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-Este fue el grabado que Escher nunca llegó a realizar
me explicó Spencer-. Y seguramente nadie lo va a hacer pues nadie
como él para hablar de perspectivas, metamorfosis y acercamientos al
infinito.
Miré el esquema de Escher y pensé en la obra de Spencer. Eran
dos artistas totalmente distintos pero aquí había un punto en
común.
-John, estamos a punto de publicar un número de Diagonales sobre el
tema del tiempo; ¿no te gustaría intentar una solución
sobre el dilema de Sparenberg y Escher?
Spencer me miró con ojos escépticos.
-No perdemos nada comenté.
-Ya veremos dijo él.
Pasaron unas semanas. Elizabeth, su esposa, se puso delicada de salud y él,
para acompañarla, dejó su trabajo escultórico y se dedicó
a ensayar el diagrama de Escher.
Estableció dos líneas de horizonte y dividió el dibujo
en el día y la noche, el sol y la luna, la tierra y el mar, montañas
y valles, y animales y máquinas.
En su primer dibujo, en la esquina superior, se ve un grupo de pterodáctilos
en pleno vuelo a luz del día. Tan pronto penetran en la noche se convierten
en aviones y se pierden en el horizonte. Cuando los aviones atraviesan la
siguiente línea del horizonte sufren otra metamorfosis como pterodáctilos
que surgen del día vuelan sobre el mar y entran a un presente nocturno
de free-ways adoptando una vez más la forma de aviones jet. En el área
del día se ve a los dinosaurios en la tierra y algunos otros animales
nadando en las aguas oscuras; en el ámbito de la noche encontramos
lo que parece ser una pequeña ciudad sobre un monte y un mundo de carreteras
y meandros de asfalto. |
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Luego de este primer intento Spencer realizó otro dibujo
en el cual se cambia el sentido del vuelo de los pterodáctilos que
ahora se ilustran en perspectiva como volando de afuera del cuadro rumbo al
primer horizonte.
En este dibujo se ve de forma más clara la metamorfosis que sufren
las aves al transformarse en aviones tan pronto pasan del día del pasado
hacia la noche del presente. Los pterodáctilos reaparecen por el segundo
horizonte, ahora en color blanco, volando sobre las aguas del día para
convertirse en aviones, también de color blanco, que surcan la noche
de una ciudad de tréboles y viaductos del momento presente. El contraste
entre los dos tiempos se establece ahora a través del día y
de la noche, del sol y de la luna, del contrapunto entre los colores blanco
y negro, y a través de los animales en relación a las máquinas;
vale la pena hacer notar que en este dibujo, en lugar de una montaña
con animales en el pasado que se transforma en una ciudad sobre la misma montaña
en el presente, Spencer eligió ahora la imagen del volcán con
su cráter lleno de agua que siempre ha fascinado al escultor por la
secuencia geológica de fuego y agua. En el pasado el cráter
parece abrigar un iceberg en tanto que en el presente el cráter se
ha convertido en una especie de villa turística con edificios, hoteles
y algunos barcos anclados sobre sus aguas. Del lado derecho del volcán,
sobre las aguas del presente, en la noche, se pueden apreciar un submarino
en que reflejará la parte superior y la inferior del mundo.
Ilusiones de ilusiones decía Escher al hablar sobre sus
grabados; Spencer, al comentar los reflejos que abundan en sus
obras, afirma que el objeto es una ilusión porque es real mientras
que el reflejo es real porque es una ilusión. ¿No podríamos
decir algo semejante sobre el proyecto inconcluso de Escher y la realización
de Spencer?
*Hernán Lara Zavala, "El proyecto inconcluso", Revista
diagonales, número 3, México, 1987, pp. 67 - 74. |
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