En el centenario de Marx:
¿Ser o no ser?
Francisco Valdés

En este año se conmemora el centenario de la muerte de Karl Marx (1818-1883). Todo aniversario, y más un centenario, puede conducir a la solemnidad del rito o a la reflexión crítica y el debate.

 

Los cien años que median entre nosotros y la muerte del Moro han sido testigos de las dificultades del movimiento revolucionario mundial para establecer una relación crítica y, a la vez, fructífera con la herencia de Marx. En efecto, el alcance que su pensamiento ha tenido y tiene en nuestra época ha implicado no pocas veces la sacralización y la dogmatización. El pensamiento de los revolucionarios no ha sido ni es siempre un pensamiento revolucionario. No así para Marx quien comprendió que la suya era, inevitablemente, una visión situada históricamente. Es decir: un punto de referencia en el tiempo y en el espacio, atravesado por ese tiempo y ese espacio.

 

La corriente histórica y social que denominamos marxismo se ha levantado sobre sus poderosos hombros teóricos y políticos para llegar hoy, quizá, a poner en tela de juicio, con sus propias

armas, los afanes prometéicos del romanticismo alemán del que es heredero y que hereda a la clase obrera y al movimiento socialista. Las armas de la transformación del orden existente contienen, por definición, su propio carácter histórico: limitado y destinado a la caducidad, justamente por su carácter transformador.

 

¿Qué significa hoy, cien años después, tomar como propio ese pensamiento y denominarse marxista?

 

¿Acaso la simple y banal reiteración de una doctrina que ciertamente ha acompañado revoluciones y movimientos nacionales, pero también involuciones y contrarrevoluciones? ¿O más bien el reconocimiento de que las ideas que la constituyen merecen el rigor de la confrontación con la historia y, a partir de ella, el reencuentro de su aliento innovador? En todo caso la crisis del marxismo, signo también de nuestro tiempo conlleva entre líneas la vitalidad del desafío que tanto Marx como Engels impusieron a la sociedad capitalista.

 

El pensamiento marxista se plantea hoy, en medio de la crisis global de nuestra época, la tarea

fundamental que el mismo Marx se planteó en su momento: penetrar críticamente la realidad y el pensamiento que dan cuerpo, vida y naturalidad a la explotación, la opresión y el engaño organizados. Si las categorías de análisis y las proposiciones políticas del marxismo pueden hacer honor a su origen dando cabida radical a la realidad del presente, ello significa que la vitalidad de este pensamiento puede superar la encrucijada de su propia crisis.

 

La conmemoración del centenario de la muerte de Marx debe incluir en toda su generalidad la significación de su aporte a la historia y al pensamiento contemporáneo, así como las dificultades, aciertos, fallos, esperanzas y desesperanzas que ha suscitado después de 1883.

 

El recién constituido comité para la conmemoración del centenario de Marx, promovido por la Universidad Autónoma de Puebla, crea un espacio que sin duda auspicia la posibilidad de emprender esta reflexión. No queda más que saludar esta iniciativa y hacer un llamado a no olvidar que todavía nos espera uno de los mayores ajustes de cuentas.

 

 

El Buscón 2, Francisco Valdés. Págs. 164 - 165